La pornografía

La pornografía está cada vez más presente en los medios de comunicación. Se ha infiltrado en nuestro desenvolvimiento cotidiano, transmitiendo su tinte y lenguaje a los mensajes publicitarios, anuncios, novelas, comedias, etc. que nos llegan a través de todos los medios de comunicación.
La industria porno se ha establecido como uno de los negocios más lucrativos a nivel mundial y como una empresa que crece año tras año por el aumento de la demanda y de los consumidores.  Por eso es de vital importancia ahondar en su estudio, para poder calcular las repercusiones que vienen con ella y la forma como afecta nuestra sexualidad, nuestra mente y relaciones. 

Un torrente de información subliminal 
A simple vista la pornografía es un conjunto de recreaciones en las que solo se exhiben cuerpos desnudos o actos sexuales. Sin embargo, este mundo funciona a partir de un lenguaje subliminal que tiene códigos y símbolos particulares de comunicación. La información está cargada de exageración e irrealidad. Nunca es natural ni espontánea. El fabricante manipula y diseña previamente los mensajes que transmite para ocasionar un efecto intencional en la mente del receptor.


Todas las representaciones siempre son incompletas porque los productores suprimen el trasfondo humano y natural de los protagonistas para lograr un resultado fantasioso e irreal con aspecto sugerente y extraordinario.

Aunque en el nivel consiente podemos saber que toda la información pornográfica es falsa e ilusoria, en el nivel inconsciente se instala y establece como si fuera una realidad. El espectador tiene que convencerse para poder excitarse y sin darse cuenta fija los conceptos en su psicología asumiéndolos como si fueran reales. El organismo se condiciona a responder a esas impresiones y por eso el consumidor de pornografía termina buscándolas en sus experiencias reales.  

Los niveles de la pornografía
Dentro del material pornográfico existen muchos tipos. Desde la pornografía "leve" que exhibe imágenes insinuantes y voluptuosas del cuerpo hasta la extrema o hardcore en la que no solo se expone el contacto sexual directo, sino también actos más extravagantes, violentos e inusuales. El alcance de la pornografía llega hasta niveles grotescos y aberrantes en los que se exponen escenas de violencia extrema, humillación y practicas muy extravagantes.
El consumo de pornografía leve despierta la sed y curiosidad de conocer materiales y posibilidades que generen un mayor impacto. De modo similar a como ocurre con las drogas, el consumidor se ve tentado a probar nuevos horizontes y a incursionar en niveles que le ofrezcan sensaciones de mayor magnitud. Cuando una persona se hace sensible a contemplar pornografía cruda y explicita, queda atrapado en ella y ya no puede regresar al nivel anterior donde las impresiones eran mas leves. 



La era digital y la pornografía:
Los impresionantes adelantos de la tecnología han sido determinantes para dar origen a una nueva era en la historia de la pornografía. El desarrollo de la computadora y de los programas de artes gráficas que están al alcance de cualquier persona, permiten fabricar imágenes fantásticas, muy llamativas, sugestivas y de apariencia perfecta.
Con estas herramientas es posible cambiar totalmente el contenido de una foto, corregir los defectos físicos, las manchas de la piel, borrar imperfecciones y hasta aumentar o reducir las facciones del cuerpo físico. Toda la información que circula por los medios de comunicación es falseada y modificada previamente para generar un efecto determinado en la mente del receptor.


Efectos de la pornografía
Muy pocas personas son conscientes de los efectos que produce el consumo de pornografía debido a que las consecuencias más profundas se producen en el campo psicológico que es imperceptible para los sentidos y no se puede medir o valorar con instrumentos médicos. Analicemos a continuación algunos de estos efectos:
- La pornografía genera curiosidad en las mentes inocentes. Induce a la práctica de tendencias sexuales anormales como: el sexo anal, el sexo oral, el sexo con animales, el sadismo, la pedofilia, la violencia sexual, las orgías, entre otros.
Los eventos y recreaciones de la pornografía se convierten en un modelo para el receptor. Por esta razón en el consumidor de pornografía nace siempre el deseo de imitar y experimentar lo que vio.
En la actualidad la gran mayoría de jóvenes reciben las primeras ideas del sexo a través de la pornografía con las que van formando una visión sexual artificial y condicionada.

- La pornografía también afecta la relación de pareja, porque a medida que se desarrollan prototipos pornográficos se comienza a experimentar repudio, fastidio e insatisfacción hacia la relación sexual normal.



La pornografía en la mente subconsciente
- La mente subconsciente es un banco de información que  influye sobre la percepción y sobre la conducta del individuo.
En este nivel de la mente quedan grabados todos los conceptos e imágenes de la pornografía que luego se manifiestan de forma involuntaria influyendo sobre la mente consciente. La excitación sexual trabaja como una fuerza que fija las impresiones en la psicología. Esta es una de las  consecuencias más graves de la pornografía, porque una vez que se ha grabado información pornográfica en la mente subconsciente resulta muy difícil librarse de ella. Cuando una persona tiene su mente subconsciente repleta de pornografía comienza a malinterpretar la realidad, porque la relaciona inconscientemente con la información que ha acumulado. Por esta razón, el consumidor de pornografía se volviendo malicioso, malpensado y depravado. Estas personas viven sumergidas constantemente en fantasías sexuales que ellos mismos proyectan sobre la realidad.


La pornografía degenera e induce al crimen
La pornografía produce dependencia a las impresiones fuertes generando en el espectador el deseo de presenciar escenas cada vez más crudas y extremas. Esta dependencia puede compararse con cualquier adicción, porque la persona se va volviendo insensible y desarrolla gradualmente una obsesión de experimentar sensaciones de mayor intensidad.
En la pornografía encontramos materiales de diferente grado. Con el tiempo el consumidor de pornografía encuentra dificultad para saciarse con la simple contemplación y comienza a buscar su satisfacción imitando y tratando de protagonizar las extravagancias sexuales que ha visto. Como resultado de este proceso degenerativo, muchas personas terminan incurriendo en delitos sexuales que van creciendo en magnitud a medida que los van frecuentando. La mayoría de criminales sexuales, pederastas, asesinos, violadores, padres incestuosos fueron en algún momento personas comunes que desarrollaron apetitos anormales y extravagantes  por consumir tanta pornografía. Millones de estos casos abarrotan los archivos de la policía en todo el mundo.
Un ejemplo que conmocionó al mundo entero fue el del reconocido asesino múltiple y violador Ted Bundy quién declaró un día antes de ser ejecutado por condena de muerte: "Al principio, la pornografía enciende ciertos pensamientos... como en las adicciones, sientes deseos de algo que sea más fuerte, algo que te provoque una excitación más intensa, hasta que llegas a un punto en que la pornografía ya no te ofrece más, llegas a un punto de salto en el cual te comienzas a preguntar si a lo mejor el hacerlo te daría aquello que está más allá de sólo leerlo o verlo".

VEA LA ENTREVISTA A TED BUNDY HORAS ANTES DE SER EJECUTADO...
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La pornografía y la disfunción sexual
Curiosamente la pornografía puede producir dos fenómenos opuestos en el consumidor. La eyaculación precoz y la impotencia.
La eyaculación precoz es la perdida de la simiente que se da de forma prematura e involuntaria en la relación sexual. Una de las causas de este fenómeno es haber grabado muchas impresiones pornográficas que producen la sobre excitación y la respuesta descontrolada ante cualquier estimulo sexual.
La pornografía también produce impotencia porque el consumidor se acostumbra a excitarse con impresiones extremas, fantásticas e inverosímiles que jamás encontrará en una relación real. Cuando la persona no encuentra los estímulos a los que se acostumbró con la pornografía, la mente reacciona produciendo repudio y resistencia.


La pornografía y los valores humanos
La filosofía sexual de la pornografía está desprovista de los valores humanos que son esenciales para asumir con éxito una relación real de convivencia. Al consumir pornografía se desarrolla una visión sexual que solo persigue la experiencia de sensaciones de placer y de satisfacción egocéntrica. Esta visión Impide el desarrollo de valores como: El amor, el respeto, la tolerancia, la fidelidad, el compromiso, la responsabilidad, etc. Y por el contrario fomenta el desarrollo de valores opuestos como: La promiscuidad, la superficialidad, la voluptuosidad, los intereses, la animalidad, el facilismo sexual, etc.
Debemos tener en cuenta que la relación sexual desprovista de valores humanos es un impedimento para la formación de la familia y del hogar. Si los padres no poseen valores ni amor, mucho menos los hijos. Y si en la familia no hay valores, tampoco los habrá en la sociedad.


La pornografía y la masturbación
Al estudiar la pornografía debemos incursionar también en el análisis de la masturbación porque son tendencias dependientes o asociadas. El masturbador solo puede excitarse si utiliza pornografía, así sea creada por su propia imaginación. De igual forma la pornografía está diseñada y ha sido creada para que el consumidor se masturbe.
La masturbación siempre está acompañada por la fijación en alguna idea con la cual se procura la excitación sexual. Esta fijación funciona como un ejercicio mental que graba en el subconsciente todas las impresiones sobre las cuales se está ejerciendo concentración. El placer sexual trabaja como el elemento fijador que funde las impresiones con fuerza en la psicología. Todo este material psicológico se convierte en un tremendo condicionamiento, porque la mente subconsciente constantemente proyectará la información acumulada y la asociará con todas las cosas que hay en el entorno. Superar y desintegrar estas formas mentales resulta extraordinariamente difícil porque exige hacer un trabajo en los niveles profundos de la mente subconsciente donde se han fijado las impresiones con el ejercicio mental de concentración y de masturbación. Por lo anterior podemos afirmar que los principales efectos de la masturbación se dan en el nivel mental que es imperceptible para el análisis médico tradicional.
- También debemos analizar que el masturbador tiende a volverse obsesivo en el hábito cuando no encuentra otra actividad que le produzca el mismo nivel de satisfacción. Esta adicción puede ser comparable con cualquier vicio y lleva al individuo a introvertirse, a aislarse y a desarrollar la incapacidad de tener una relación normal. Debemos tener en cuenta que la costumbre a intensos placeres y a sensaciones extremas producen insensibilidad a lo sencillo y cotidiano. Así cuando el placer está ausente se experimentan sensaciones de vacío, ansiedad, monotonía y depresión. Síntoma inconfundible de cualquier adicción.
- Una característica del masturbador es que como cualquier adicto cree tener el control del hábito, pero cuando menos lo sospecha, no lo puede dejar de hacer y recae con frecuencia en contra de su voluntad. Recordemos que el organismo también se acostumbra a la masturbación la cual reclamará con sensaciones de ansiedad si llega a ser suspendida.


Los "Condimentos" en la relación de pareja
Muchas parejas recurren a la pornografía en busca de nuevos estímulos cuando la actividad sexual se ha apagado y la relación se ha tornado fría y monótona. En el comercio venden miles de aditivos, prendas objetos y material pornográfico para “condimentar” el acto sexual. Sin embargo, lo que pocos tienen en cuenta es que las experiencias de monotonía y frialdad que se presentan en la mayoría de parejas son el resultado de un proceso de pérdida de sensibilidad. Es justamente el hecho de buscar intensidad en el placer lo que hace que el hombre y la mujer se vuelvan insensibles y sientan la necesidad de buscar novedades y artificios que solo contribuyen a que esa insensibilidad aumente. Nuestra cultura nos ha enseñado a buscar en el sexo un desfogue, una explosión de voluptuosidad y a pasar por alto la sensibilidad y el dialogo del amor. Entonces la sexualidad pierde su calor natural y su vibración espontánea en la que todo se produce por sí solo.
Las parejas se utilizan mutuamente para satisfacer apetitos que se tornan cada vez más complejos y difíciles de complacer. Entre más fantasía y voluptuosidad se añada como estímulo sexual, mayor será el condicionamiento, la impotencia sexual y la resistencia a la simpleza de la realidad.

Estudios de la ciencia sobre la pornografía
El Dr. Victor Cline, psicólogo clínico y experto en comportamiento de la Universidad de Utah, ha dicho lo siguiente: "Si uno se acostumbra a exponerse a material pornográfico, poco a poco llegará a tener una biblioteca pornográfica en su mente de la que no podrá librarse. Estará ahí, lista para recordarse, aún cuando usted no lo quiera”.
Existe una gran cantidad de evidencia en estos momentos que afirman que los comienzos u orígenes de muchas desviaciones y perversiones sexuales son aprendidas al exponerse a material pornográfico.
En la medida en que he trabajado con personas con este tipo de problemática psicológica sexual, especialmente hombres, siempre he encontrado cuatro situaciones presentes que se repiten.
La primera es la adicción: Cuando los hombres se envuelven en esto se vuelven adictos a este tipo de material. Hay una poderosa atracción semejante a la adicción que se experimenta con las drogas y el alcohol, la persona que conoce la pornografía crea un desenfreno en la búsqueda continua de más y más “y de esto no hay que dar información creíble” dice el Dr Cline. Todo hombre que consume pornografía bien sabe que crece en él, el deseo de ver más cantidad y variedad.
Luego ocurre lo segundo, lo que llamamos escalada: y es que aquello que excitaba en un principio, ya no lo hace. El consumidor comienza a buscar material mucho más crudo, extra-ordinario, impactante y retorcido. Varios estudios han demostrado que todas las personas, ya sea normales o desajustadas, que ven pornografía desarrollan el deseo de ver material pornográfico cada vez más fuerte, así como los adictos a las drogas desean drogas cada vez más fuertes. Muchos de ellos los incorporan en sus relaciones sexuales, utilizan métodos cada vez más violentos y poco comunes en, según dicen ellos para “salir de la rutina”.
Donnerstein, Zillman y Malamuth informan que "el ver prolongadamente pornografía común, no violenta y no coactiva, crea el apetito de materiales más inusuales, extravagantes y desviados, incluyendo los violentos en un contexto sexual, hasta la exhibición del sadomasoquismo y la violación sexual”. Muchos de los pacientes analizados dieron testimonio de que al mirar pornografía disfrutaban no solo del acto de la violación a una mujer si no también del sufrimiento de la misma en el coito, lo que evidencia un claro principio de trastorno psicológico.
Como ocurre con el caso de los drogadictos, aquellos que consumen pornografía llegan a sentir que necesitan materiales más y más retorcidos para mantener su nivel anterior de excitación sexual
Luego ocurre lo tercero que se desprende de la “escalada” llamamos a esto des-sensibilización: Esto significa que aquello que originalmente era chocante y terrible, aquello que ofendía la conciencia, de un momento a otro ya no ofende, comienza a verse aceptable. Uno puede llegar a observar cosas realmente terribles, practicas verdaderamente aberrantes, sea en libros, en la televisión, en el cine, en la calle, etc. y ya no sentir ningún tipo de repulsión o rareza.
Luego ocurre una cuarta cosa y es la actuación: Comienza la persona a actuar sobre lo que ya ha visto. Comienza a imitar la conducta aprendida.