La masturbación

Más allá de apoyar o condenar la masturbación, de afirmar que es buena o mala, lo fundamental es estudiar todo lo que hay detrás de ella para poder evaluar las consecuencias que puede traer a nuestra vida. Sobre este tema no se puede llegar a una conclusión arbitraria ni dictaminar efectos de manera general porque cada caso es diferente. Sin embargo, sí se pueden analizar las diversas probabilidades y las consecuencias más comunes por las que ya han pasado muchas personas. De esta forma cada quién podrá encontrar la relación con su caso y sacar sus propias conclusiones. 
Los estudios de la ciencia moderna han demostrado que muchos de los efectos que en la antigüedad se le atribuían a la masturbación no son verdaderos. Es falso que produce ceguera o que hace crecer bellos en las manos. Sin embargo, también se ha podido demostrar que el hábito puede traer otros efectos aún más graves y llegar a convertirse en una tendencia compulsiva muy perjudicial.  



Masturbación y psicología:
El estudio de la masturbación no debe abarcar solamente el acto superficial, sino que también debe incluir el profundo trasfondo psicológico en el que se fundamenta. 
La masturbación no solo es una acción de estimulación física, sino que en ella también podemos encontrar una gran actividad psicológica. La respuesta sexual depende de la fijación y el convencimiento mental que se tenga sobre una idea. No puede haber masturbación sin el acompañamiento de la mente. Esta interrelación que existe entre la excitación y las ideas es lo que lleva al masturbador a frecuentar el mundo de la fantasía y más adelante a convertirse en consumidor de pornografía. El acto de la masturbación no sería tan nocivo si no compartiera un estrecho vínculo con la pornografía. Los efectos más notables y profundos no se dan por el acto físico de la masturbación sino por el impacto y la huella condicionante que deja el material pornográfico que se consume para producir la excitación física.  


La masturbación y la morbosidad:
La morbosidad es la tendencia de estimular el apetito sexual por medio de la contemplación maliciosa de las personas con las que se tiene contacto. El hábito de la masturbación y el consumo de pornografía contribuyen a desarrollar el gusto y la afición hacia esta inclinación. 
Al frecuentar las intensas sensaciones del orgasmo se afirman en la mente todas las fantasías, conceptos, valores, prototipos y material pornográfico que se utilizan para estimularlo. 
La psicología del masturbador se convierte en una gran biblioteca de conceptos que luego su mente asocia de manera automática con las impresiones que encuentra a su paso. 
Es común en estas personas que por mantener una mentalidad cargada de información pornográfica confundan la simpatía, la amabilidad, la ternura, las miradas, la forma de vestir, las conversaciones, la bondad, etc. interpretándolas como propuestas indecentes o insinuaciones sexuales. 
Curiosamente las personas que acostumbran las actitudes de morbosidad, que viven pensando y hablando de sexo son las que más dificultades tienen al momento de enfrentarse ante una relación sexual en la realidad. La mente cargada de pornografía solo responde al contacto con la fantasía y solo tolera las impresiones fugaces. Por esta razón reacciona con resistencia cuando se enfrenta con las características y exigencias de una situación real.  

La masturbación es un desperdicio de potencial biológico:
Las sustancias sexuales que nuestro cuerpo produce contienen un alto potencial biológico. Como es un material destinado a la reproducción, el organismo utiliza los mejores elementos de los que dispone para su fabricación. La simiente contiene hormonas y una gran cantidad de nutrientes que cumplen importantes funciones en el organismo. Ella es la responsable de todo nuestro desarrollo biológico. Su acción es la que transforma al niño en hombre y a la niña en mujer. 
Los deportistas conocen el valor de las hormonas y cuidan su simiente durante un tiempo antes de competir para poder rendir al máximo de sus capacidades. 
En el campo veterinario también es conocido el inmenso potencial de la simiente y por eso las castraciones son utilizadas para moderar el ímpetu y hacer más dóciles los animales. 
La frecuencia de la masturbación representa una pérdida irregular de estas sustancias, que si bien el cuerpo las puede recuperar, para esto tiene que extraer nuevamente los mejores de sus nutrientes y realizar grandes esfuerzos. 
El acto de la masturbación siempre deja un estado de agotamiento y desgaste que se manifiestan como desánimo hacía las demás actividades de la vida. Si en vez de desperdiciar este potencial biológico y energético, se canalizara hacía actividades edificantes y productivas, entonces la fuerza y vitalidad del organismo estarían dispuestas y al servicio del crecimiento humano. 
El masturbador no solo desperdicia su potencial, sino que desarrolla la costumbre viciosa de vivir descargando sus reservas biológicas una vez que su cuerpo las ha vuelto a fabricar. 
Aún se desconoce hasta donde llega la capacidad del organismo para producir reiteradamente simiente de calidad cuando son saqueadas frecuentemente sus reservas en los casos de masturbación compulsiva. 

La masturbación para compensar traumas y vacíos:
Muchas personas que han tenido experiencias traumáticas en sus vidas acuden a la masturbación para compensar sus vacíos psicológicos o para escapar de una realidad con la que no se sienten conformes. Existen muchos casos de individuos que por diversas razones físicas o psicológicas no pueden relacionarse o han tenido frustraciones amorosas y optan por masturbarse para poder alcanzar las experiencias que no han podido cristalizar en la vida real. Muchas personas acuden a la masturbación y a la pornografía con la intención de acceder y participar de escenarios sexuales imaginarios sin correr el riesgo del fracaso, del rechazo o de la frustración.
En estos casos, la masturbación en conjunto con la pornografía pueden producir una sensación parcial de bienestar, brindar una ilusión inverosímil de protagonismo y actuar como anestésico de un conflicto o carencia psicológica, pero a la larga lo único que hacen es atenuar y fortalecer los complejos y la baja auto estima que se pretenden superar. El hecho de que la masturbación sea originada de un conflicto psicológico la convierte desde el principio en la extensión de un problema.
Con la fantasía y la masturbación se incrementan y agudizan todas las anomalías psicológicas, traumas y complejos que pudieron haberse desarrollado como resultado de una experiencia. La fantasía puede servirle al masturbador para evadir las condiciones difíciles de su vida, pero jamás le ayudarán a trascenderlas.  

La masturbación como tendencia egoísta:
El acto de la masturbación no tiene otro propósito que satisfacer al que lo ejecuta. Desde esta perspectiva, la pareja y el sexo mismo pasan a convertirse en un medio o estimulo que solo tienen la finalidad de conducir a la auto satisfacción. La persona que se masturba cultiva y desarrolla una visión egoísta del sexo progresivamente y sin darse cuenta. Muchas personas prefieren masturbarse a tener una relación real, porque esta última exige desarrollar una serie de compromisos y valores como: la fidelidad, la comprensión, la responsabilidad, la tolerancia, etc. El masturbador puede estimularse con impresiones pornográficas que no le exigen compromiso y que además le ofrecen la perfección inverosímil que jamás encontrará en una relación real. Por eso prefiere las fantasías a las relaciones reales porque en ellas encuentra una gran variedad de impresiones con las que puede estimular su propio placer sin tener que aportar nada de sí mismo. Cuando una persona fortalece esta visión del sexo se distancia de la capacidad de amar y de ser amado porque sus intenciones al relacionarse están fundamentadas exclusivamente en la búsqueda de un placer fugaz. 

La adicción a la masturbación:
Todos los estimulantes del placer tienden a generar adicción y un nivel de degradación humana, y la masturbación no es una excepción. La masturbación compulsiva puede compararse con cualquier adicción, como el alcohol, la droga, el tabaco, el juego de azar etc. Porque produce los mismos fenómenos psicológicos y conductuales, así como también similares efectos devastadores.
Muchas personas frecuentan la masturbación para obtener un bienestar inmediato que no pueden conseguir en otras actividades ni en otras áreas de la vida. 

Recordemos que la masturbación al igual que otros estimulantes de placer producen desequilibrios en la producción de sustancias bioquímicas del cerebro. El cuerpo desarrolla una dependencia biológica a la liberación de estas sustancias, generando en la persona la necesidad compulsiva e incontrolable de repetir la tendencia estimulante. En este caso la masturbación.
Existen muchos casos de jóvenes que descubren el orgasmo al desarrollarse y comienzan a frecuentar obsesivamente la masturbación para repetir una y otra vez la experiencia de placer en la que encontraron un bienestar temporal. Esta conducta puede convertirse en el principio de una dependencia muy fuerte que trae repercusiones a largo plazo y conflictos en todas las áreas de la vida.
Existen muchos síntomas que pueden indicarnos la presencia de la adicción a la masturbación. Muchas personas tienen la necesidad de masturbarse diariamente. En algunos casos varias veces en un mismo día. Cuando el individuo siente que no puede dejar de frecuentar el hábito y que se ha vuelto indispensable para su bienestar físico y emocional, es síntoma de que se ha vuelto un adicto.
El siguiente video es la primera parte de un documental sobre dos personas adictas a la masturbación que nos permite apreciar el alcance que puede llegar a tener este hábito en la vida de cualquier persona. 





video


video


video

 DOCUMENTAL ADICCIÓN AL SEXO...


La doble moral:
Un fenómeno muy marcado en los masturbadores es que tienden a desarrollar una doble realidad moral porque en la vida pública actúan con unos valores y conductas muy diferentes de las que frecuentan en su vida sexual intima y oculta. El acto de la masturbación suele ser una faceta muy secreta del individuo, así como también las impresiones aberrantes que consume y utiliza para estimularse. La psicología del masturbador se va volviendo con el tiempo más densa y bizarra detrás del telón, sin que esto sea perceptible en su vida pública. Solo cuando la identidad secreta del masturbador se ha robustecido demasiado es que empieza a exteriorizarse y a querer manifestarse en los actos. Cuando el masturbador compulsivo ya no encuentra satisfacción con la fantasía es dominado por el impulso de querer vivir y protagonizar en carne propia las experiencias aberrantes que ha desarrollado en su psicología con el consumo de pornografía. Este fenómeno es lo que ha llevado a muchas personas a pasar de masturbadores a delincuentes sexuales, acosadores, violadores, pedófilos, asesinos, etc. Las personas de doble moral se dan a conocer públicamente como padres, comerciantes, mecánicos, empresarios, oficinistas, artistas, etc. Pueden representar muy bien su roll en la sociedad, pero en su vida intima cargan una visión aberrante del sexo y una ansiedad de satisfacer constantemente sus apetitos secretos. 

Las teorías modernas:
Actualmente se difunden muchas teorías y opiniones provenientes de autoridades médicas, científicos y sexólogos que califican la masturbación como benéfica y recomendable. Sin embargo, es evidente que los estudios que sirven de apoyo para estas afirmaciones solo contemplan los efectos relacionados con la salud del cuerpo.
Desvinculan la masturbación de la pornografía y por lo tanto de las profundas consecuencias que esta genera en la psicología. 
La masturbación no puede estudiarse aisladamente, puesto a que siempre que una persona se aficiona a ella, termina vinculándose con la pornografía y abriendo puertas hacia otras tendencias sexuales más complejas. Podríamos considerarla como la “marihuana de las drogas” 
La ciencia y la medicina pueden haber avanzado mucho, pero en el terreno del comportamiento humano, de la salud psicológica y de los valores se encuentra aún muy atrasada. 
Muchos consideran la masturbación como una etapa de la pubertad que se supera con el crecimiento y con las relaciones sexuales normales. Sin embargo, cuando la masturbación lleva al conocimiento de la pornografía, la mente y la forma de ver el sexo se afectan de tal manera que nunca vuelven a ser las mismas. 
La medicina actual no cuenta con instrumentos apropiados para medir el impacto que estas tendencias produce en la psicología a corto, medio o largo plazo. 
Lo primero que suele hacer una persona cuando está incursionando en la masturbación es buscar asesoría sobre los posibles riesgos y consecuencias. Al encontrarse con todo tipo de opiniones favorables de las diferentes “autoridades científicas” lo más común es que se cierre la indagación y se aficione a la masturbación y a la pornografía, ignorando los riesgos y las consecuencias que pueden ocasionar.